Las mediaguas y el estándar de las viviendas de emergencia

Mediaguas construidas luego del terremoto de Tocopilla

A dos meses del terremoto y ya con más de la mitad de las 20.000 viviendas de emergencia prometidas por Un techo para Chile construidas, las diversas opiniones sobre la solución elegida para aplacar el déficit inmediato de viviendas destruidas por el terremoto se han ido diluyendo y han sido reemplazadas naturalmente por la problemática de la vivienda definitiva de reconstrucción. Con algo de perspectiva podemos analizar con un poco mas de cautela el tema de la vivienda de emergencia.

Primero que nada debemos poner a la vivienda de emergencia en su contexto. Estas nacen por la gran demanda de habitación barata producida en las ciudades  como consecuencia del aumento de la migración campo ciudad desde principios del siglo XX. Inicialmente estos grupos humanos se ubicaban en viviendas urbanas, las cuales subdividían a merced, creando los llamados conventillos. Conforme la migración crece, los lugares urbanos consolidados escasean y los migrantes comienzan a ubicarse en la periferia de las ciudades o en terrenos sub-utilizados de las urbes. Esto genera las llamadas “poblaciones callampas” de los 60-70 y 80, las cuales eran básicamente asentamientos muy precarios y segregados de la ciudad consolidada, sin los servicios básicos necesarios, hechos de materiales de desecho y obviamente sin ningún tipo de planeamiento urbano. Estos asentamientos con el tiempo cristalizaban su ocupación por medio de la consolidación de la construcción, formación de calles, plazas y organización social. Es aquí donde los habitantes comienzan a exigir soluciones habitacionales al estado. Pero se hace claro desde la década del 90 que el problema es demasiado masivo como para solucionarlo con una medida habitacional tradicional.

Es así como en 1997, bajo preceptos de la iglesia católica, nace Un techo para Chile, institución que se fijó como meta erradicar los campamentos del país, por medio de la solución de la mediagua (que había sido utilizada ya desde 1939 luego del terremoto de chillan). Fijando, desde nuestra perspectiva, un estándar notoriamente más bajo que el considerado aceptable actualmente. Posteriormente la institución reformula sus objetivos, llegando al día de hoy con una visión conducente a viviendas definitivas en cada campamento.

La tarea fijada por la institución de un 2010 sin campamentos se ve truncada por el evento sísmico de este año, luego del cual el estado le confiere a la institución la tarea de construir viviendas de emergencia para los damnificados, financiándolas por medio de una   campaña solidaria nacional y el apoyo del estado. Las viviendas de emergencia pensadas y adaptadas con el tiempo para otorgar una vivienda mínima a habitantes marginales de las periferias urbanas son ahora utilizadas para suplir el déficit de habitación mínima post-terremoto en clases medias y bajas afectadas de las regiones de Bio Bio y Maule. Es aquí donde se produce un cuestionamiento a la solución adoptada ¿Cuál es el estándar mínimo que debiésemos adoptar para viviendas de emergencia dado el escenario económico y cultural actual del país?

Jonás Figueroa, académico de la  Escuela de Arquitectura de la Usach planteó:

“Con un ingreso per cápita de 16 mil dólares no podemos tener cómo vivienda de emergencia mediaguas, por muy necesarias que sean. Las soluciones de este momento son de muy baja calidad. La mediagua no es la solución para una emergencia. Hemos subido 10 mil dólares en el PIB. El modelo de desarrollo de nuestro país debiera dar paso a una vivienda prefabricada, que se arme con la rapidez de la mediagua”

Así también, Miguel Lawner, ex director de la desaparecida corporación de mejoramiento urbano, con una mirada igualmente crítica dijo en plataforma urbana.cl:

“Las mediaguas son una invención única en el mundo, un artículo al cual los chilenos echamos mano para encarar terremotos, maremotos, aludes, temporales, diluvios o cualquier catástrofe ocurrida en Parinacota o Pelluhue, en Chaitén o Tocopilla. Debutaron con motivo del terremoto de Chillán en 1939, y su popularidad emana desde ese cataclismo. No hay otro país en la Tierra que disponga de tal receta para encarar sus emergencias. Son un mentholatum infalible y nadie duda de su eficacia”.

Ante una ola de críticas inmediatas luego de unas semanas del terremoto (principalmente de parte de arquitectos de la PUC), el sacerdote Felipe Berrios, capellán de un techo para chile, dijo en Radio Cooperativa:

“Le digo públicamente a la Escuela de Arquitectura de la UC que si ellos son capaces de construir una casa con los mismos metros cuadrados, con el mismo grosor de madera y más barata, se la compramos felices, pero están acostumbrados a jugar con palitos de maquetas y hacer casas sin límites de metros cuadrados”

Con una visión similar, el arquitecto Pablo Allard, de la oficina ELEMENTAL, planteó en un blog de La tercera:

“…hasta el día de hoy, no existe una solución más económica, sólida, segura, transportable, versátil, reciclable y fácil de construir que la mediagua del Hogar de Cristo, y les digo, que cuando no queda otra opción que dormir bajo el rocío de la madrugada, la mediagua se hace más digna y necesaria que nunca…”

De igual manera, el arquitecto experto en eficiencia energética, Javier del Río dijo en el mismo periódico:

“hay que dedicarse a un nuevo diseño si es posible, la Hogar de Cristo del siglo XXI, la vara sin duda está muy alta…” y luego critica a las escuelas de arquitectura “…(las escuelas de arquitectura deberían ser) lugares donde todos los estudiantes asumen la realidad nacional en vez de estar jugando al pequeño arquitecto internacional: mediante copia de revistas, altos presupuestos, rarísimos programas tridimensionales, mucha farándula y mucha insostenibilidad…”

¿Es el estándar fijado en los años 90 aún suficiente en 2010 para responder al problema?  El principal fundamento de critica a las mediaguas es el hecho de que en muchas ocasiones terminan siendo casi una vivienda definitiva por muchos años pasada la emergencia, como ocurrió por ejemplo luego del terremoto de Tocopilla, y como ocurre en los campamentos día a día. Pero sin embargo, llegadas las lluvias, es innegable el valor provisorio que la solución posee, valor que en parte ha sido el que ha menguado las críticas a la solución.

Soluciones habitaciones de emergencia construidas por Un techo para Chile

Muchas han sido las soluciones que a lo largo de los años los arquitectos han propuesto para reemplazar a la mediagua, pero por alguna razón el modelo se sigue replicando. ¿Es su diseño producto de una progresiva y ajustada adaptación de un modelo funcional mínimo acorde con los tiempos de construcción y de uso requeridos, el cual es difícil de superar; o acaso hemos fracasado los arquitectos hasta hoy en la detección de las reales necesidades del caso para el contexto social y económico dado?

La necesidad de viviendas de emergencia luego del terremoto de 2010 comenzará a quedar atrás, pero es indispensable que desde ya la arquitectura se haga cargo de estudiar y implementar soluciones más óptimas para paliar las consecuencias de las inevitables emergencias por venir.

6 comentarios sobre “Las mediaguas y el estándar de las viviendas de emergencia”

  1. Francisco me gustan mucho tus publicaciones, bien redactadas, informadas y a la contingencia. Espero sigas publicando.

    atte.
    Erika Landero

  2. Buena onda Erika, gracias, cualquier duda sobre tu seminario me dices, feliz estaré de ayudarte, sobre todo en un tema tan interesante.

  3. Hola fco. me gustaria tener info mas detallada acerca de este tema, te dejo mi mail para que nos pongamos en contaco.

  4. Sr. Felipe Berrios, ¿cual es el valor de una mediagua que se acepta para la solución? , coincido que un arquitecto no tendrá la visión para inventar una vivienda económica-temporal, pero somos muchos aficionados a la construcción que podemos aportar ideas acerca de una solución “estetica y funcionalmente” mas digna.
    personalemente yo fabrico domos geodesicos, y he estado pensando en un modelo de vivienda básico “auto-armable”
    eric.bernales@gmail.com
    PD. tengo entendido que Un Techo para Chile bordea los 500 mil y HC cerca de los 250 mil

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