La Lucha por la Ciudad. Movimientos Sociales y Reconstrucción.

Columna de Rodrigo Sanzana

Ha llegado el tiempo de las evaluaciones, de sacar cuentas, resaltar cifras, hacer proyecciones o redactar algunos discursos para de alguna forma apropiarse de los procesos apostando por la fragilidad de la memoria y confiando en la rentabilidad social del sistema neoliberal.

La Reconstrucción, en Chile sin duda ha sido un proceso impulsado por la mercantilización del territorio, por los cálculos de ganancia y las amistades propietarias de inmobiliarias, que por casualidad coinciden en restoranes o colegios con las autoridades de turno.

“Se ha creado un nuevo movimiento social, con capacidad de articulación en diversas regiones afectadas por el terremoto, con capacidad razonamiento crítico, de dialogo y de propuestas para el desarrollo de las ciudades”

No existió nunca un presupuesto destinado a la reconstrucción del centro sur del país, por ende, sin planificación, y en forma apresurada se quiso resolver-deshacer del problema- lucrando en una dupla político empresarial.

Pero, cuatro años de dialogo social, de fortalecimiento de redes, de ampliación del círculo de dirigentes o de seminarios, encuentros regionales y nacionales relacionados al tema e impulsados por diversas organizaciones de la sociedad civil, no han sido, ni serán en vano. Se ha creado un nuevo movimiento social, con capacidad de articulación en diversas regiones afectadas por el terremoto, con capacidad razonamiento crítico, de dialogo y de propuestas para el desarrollo de las ciudades.

Los antiguos y emblemáticos movimientos sociales que ejercían disputa por los territorios rurales o simplemente por la tierra o la vivienda han dado paso a un movimiento radicado en el centro de las ciudades, atentos a los desplazamientos unilaterales y forzosos, actuando mediante diversas formas de protesta afirmando que han llegado para quedarse. Cuatro años de marchas, de protestas, de comunicados de prensa, cuatro años de denuncias y apariciones en prensa son un capital considerable para instaurar el derecho a construir ciudad en forma participativa. No será muy complejo, avizorar que estos movimientos consientes y activos, aumenten su capacidad de movilización con los ReDamnificados, aquellos que luego de tres o cinco años más verán y vivirán las consecuencias de una reconstrucción a la rápida y determinada por la rentabilidad empresarial y la especulación inmobiliaria.

Desde el 27/F, se ha consolidado y ratificado que existe un negocio muy cercano y enriquecedor entre quienes pueden gobernar el país, las inmobiliarias y las políticas de desarrollo urbano.

Las organizaciones sociales emanadas desde el 27/F, han hecho carne lo que para el año 2004, la CEPAL visualizaba a la seguridad en la Tenencia de la Tierra como un facilitador del desarrollo sostenible en asentamientos precarios. La seguridad en la Tenencia es requisito previo fundamental para un mejor ordenamiento y gestión de las áreas urbanas, especialmente en la medida que se reconozca el derecho de los pobres a una ciudadanía plena, así como al derecho de participar efectivamente de la elaboración y definición de las políticas que afectan sus condiciones de vida[1].
Será tarea de las nuevas autoridades políticas, del gobierno de Michelle Bachelet y sus funcionarios, que deberán –por naturaleza opositora- poner oídos y considerar las palabras de éstos movimientos que no darán el brazo a torcer en la discusión por el territorio, por velar por una vivienda de calidad y digna, por una ciudad amable e integrada, por desarrollos urbanos participativos.

[1] http://www.cepal.org/pobrezaurbana/docs/foro/tenencia_de_tierra_como_facilitador_de_des_soste.pdf

Rodrigo Sanzana Vásquez
Director Regional Ciudadanía y Territorio
Región del Biobío.

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