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Postulación a Muestra Patrimonio en la XVII Bienal de Arquitectura, Chile



P U E N T E  V I E J O   B I O   B I O

P  R  O  Y  E  C  T  O         M  E M O R I A L
RECICLAJE DE ESCOMBROS SIMBÓLICOS
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La madrugada el 27 de febrero a las 3:37, un gran terremoto afectó la zona centro-sur de Chile, marcando un punto de inflexión en nuestras vidas y haciéndonos reflexionar sobre nuestras ciudades y su identidad. Vivimos en un PAÍS SÍSMICO y tenemos un pasado plasmado en construcciones que han ido desapareciendo, edificios que  han sido importantes testigos de nuestra historia y forman parte de NUESTRA MEMORIA.

Es por esto que detectamos la necesidad de  generar intervenciones MEMORIALES donde el patrimonio destruido se reutilice, plasmando recuerdo e identidad en el espacio público, lugar común de nuestro diario vivir. De esta manera se realiza un acto simbólico de “santa sepultura” a estos restos que han marcado por años las vidas chilenas, por medio de proyectos de mejoramiento o creación de nuevos espacios públicos, que pasan a transformarse en entes fiscalizadores encargados de evitar nuestra amnesia sísmica, ayudándonos a mantenernos siempre alertas, además de servirnos de TESTIMONIO Y RECUERDO de nuestro pasado tan efímero y frágil producto de nuestro  historial sísmico, único en el mundo.

EL Puente Viejo o Puente Bío Bío, lleva implícito sobre su estructura una carga emocional e histórica muy grande. Fue el primer puente que uniría a las tierras apartadas  de la región del Bío Bío y con el tiempo ha pasado a ser un hito fundamental en la imagen urbana de la inter-comuna ribereña.

El proyecto tiene como objetivo reutilizar los escombros simbólicos de esta infraestructura tan importante para Concepción metropolitano, que debido a sus serios daños deberá ser demolida. Es por esto que la intención es generar un proyecto memorial que recuerde esta construcción emblemática y permita que la memoria histórica se traspase de generación en generación.

El Lugar escogido esta próximo a la edificación que queremos recordar. Además corresponde a un sector que no ha resuelto la conectividad peatonal entre el Parque Costanera y el Parque Ecuador. Si rescatamos la función principal del puente que es “unir” dos sectores, y lo aplicamos en esta intervención nos encontramos con la idea de conectar dos parque urbanos por medio de los escombros reutilizados del puente viejo, generando una unidad en el recorrido peatonal y una imagen visual atractiva renovando un espacio clave dentro de la ciudad.

Se desarrollan tres tramos de intervención memorial en un eje de igual sentido al Puente Viejo: un primer tramo a escala humana, emplazado en el Parque Ecuador, tomando en cuenta su calidad de parque peatonal. Un segundo tramo a escala de ciudad, situado en una zona de alto flujo intercomunal, que genera una antesala para el ultimo tramo: Los 50 metros que corresponden a los antiguos accesos al puente, único testimonio que permanecerá luego de la demolición de éste y que corresponde a un espacio de escala macro a nivel metropolitano. La idea de esta secuencia es mejorar la continuidad de espacios públicos de Concepción, por medio de la conexión de dos parques urbanos emblemáticos: Parque Ecuador y Ribera Norte.

En el primer tramo se rescata la función peatonal del puente, ya que fue utilizado para la circulación de las personas de un sector a otro, sobre todo luego de su clausura, momento en el que sirvió de ciclo vía y paseo peatonal a pesar de su deterioro.

Se diseñarán JUEGOS MEMORIALES, generando actividades relacionadas a los niños que son las nuevas generaciones que transmitirán estos acontecimientos.

En este sector queremos representar el puente a nivel escultórico, como se trasformó en una imagen urbana potente, un ícono reconocido a nivel de país.

Se recreará LA CAÍDA del puente viejo por medio del concepto de dominó, todo dentro de un espejo de agua que simboliza el río Bío Bío en este MEMORIAL.

Se pretende rescatar la idea de el puente como mirador urbano, hacia las dos riberas del río Bío Bío. Se crearán MIRADORES MEMORIALES.

Lograr la unión visual del puente derrumbado, mediante diversos elementos la luz, color, hitos referenciales

La implementación del proyecto “MEMORIAL PUENTE VIEJO BIO BIO”, requiere de un detallado y elaborado plan de GESTIÓN, que permita identificar, obtener, trasladar, resguardar y finalmente reutilizar los escombros simbólicos del puente viejo BÍo-BÍo en el espacio público.

ETAPAS  DE  GESTIÓN

01 – IDENTIFICACION: El reconocimiento del puente viejo como una construcción de gran valor Histórico y Arquitectónico.

02 – OBTENCION, TRASLADO y RESGUARDO: Estos escombros son de propiedad del MOP. Se han gestionado por medio del asesor urbanístico de Concepción, con el compromiso de obtener un determinado volumen para la realización del proyecto. En este punto del proceso de reciclaje, los escombros gestionados se trasladarán a un lugar dispuesto para ello, llamado HOSPITAL DE ESCOMBROS. Este es un lugar de acopio temporal, a la espera de que estén solucionadas las necesidades básicas de la población y el proyecto se concrete. En Concepción contamos con dos posibles sitios para la construcción del hospital: Uno perteneciente a SERVIU, sector Prat, y otro un terreno municipal en el sector cementerio. En esta etapa el escombro será intervenido, para lograr las características deseables para el proyecto.

03 – REUTILIZACIÓN del escombro en el proyecto definitivo.

EL escombro ya acondicionado para la intervención, se debe trasladar al lugar definitivo de proyecto. Se debe gestionar a nivel de municipalidad el traslado de estos.

Localización:  Sector Parque Ecuador y Puente Viejo, Concepción – Chile.

Año de proyecto: 2010

Materiales predominantes: Escombros de hormigón del Puente Viejo.

AUTORES

Hilda Basoalto Mosquera

Claudia Cerda Inostroza

Leonel Pérez Bustamante

Viviana Vilches Wolf

Patricio Mora Araya

Felipe Rivera Yañez

COLABORADORES

Pablo Leal

Cesar Lerzundi

Andrea Rioseco

Las mediaguas y el estándar de las viviendas de emergencia

Mediaguas construidas luego del terremoto de Tocopilla

A dos meses del terremoto y ya con más de la mitad de las 20.000 viviendas de emergencia prometidas por Un techo para Chile construidas, las diversas opiniones sobre la solución elegida para aplacar el déficit inmediato de viviendas destruidas por el terremoto se han ido diluyendo y han sido reemplazadas naturalmente por la problemática de la vivienda definitiva de reconstrucción. Con algo de perspectiva podemos analizar con un poco mas de cautela el tema de la vivienda de emergencia.

Primero que nada debemos poner a la vivienda de emergencia en su contexto. Estas nacen por la gran demanda de habitación barata producida en las ciudades  como consecuencia del aumento de la migración campo ciudad desde principios del siglo XX. Inicialmente estos grupos humanos se ubicaban en viviendas urbanas, las cuales subdividían a merced, creando los llamados conventillos. Conforme la migración crece, los lugares urbanos consolidados escasean y los migrantes comienzan a ubicarse en la periferia de las ciudades o en terrenos sub-utilizados de las urbes. Esto genera las llamadas “poblaciones callampas” de los 60-70 y 80, las cuales eran básicamente asentamientos muy precarios y segregados de la ciudad consolidada, sin los servicios básicos necesarios, hechos de materiales de desecho y obviamente sin ningún tipo de planeamiento urbano. Estos asentamientos con el tiempo cristalizaban su ocupación por medio de la consolidación de la construcción, formación de calles, plazas y organización social. Es aquí donde los habitantes comienzan a exigir soluciones habitacionales al estado. Pero se hace claro desde la década del 90 que el problema es demasiado masivo como para solucionarlo con una medida habitacional tradicional.

Es así como en 1997, bajo preceptos de la iglesia católica, nace Un techo para Chile, institución que se fijó como meta erradicar los campamentos del país, por medio de la solución de la mediagua (que había sido utilizada ya desde 1939 luego del terremoto de chillan). Fijando, desde nuestra perspectiva, un estándar notoriamente más bajo que el considerado aceptable actualmente. Posteriormente la institución reformula sus objetivos, llegando al día de hoy con una visión conducente a viviendas definitivas en cada campamento.

La tarea fijada por la institución de un 2010 sin campamentos se ve truncada por el evento sísmico de este año, luego del cual el estado le confiere a la institución la tarea de construir viviendas de emergencia para los damnificados, financiándolas por medio de una   campaña solidaria nacional y el apoyo del estado. Las viviendas de emergencia pensadas y adaptadas con el tiempo para otorgar una vivienda mínima a habitantes marginales de las periferias urbanas son ahora utilizadas para suplir el déficit de habitación mínima post-terremoto en clases medias y bajas afectadas de las regiones de Bio Bio y Maule. Es aquí donde se produce un cuestionamiento a la solución adoptada ¿Cuál es el estándar mínimo que debiésemos adoptar para viviendas de emergencia dado el escenario económico y cultural actual del país?

Jonás Figueroa, académico de la  Escuela de Arquitectura de la Usach planteó:

“Con un ingreso per cápita de 16 mil dólares no podemos tener cómo vivienda de emergencia mediaguas, por muy necesarias que sean. Las soluciones de este momento son de muy baja calidad. La mediagua no es la solución para una emergencia. Hemos subido 10 mil dólares en el PIB. El modelo de desarrollo de nuestro país debiera dar paso a una vivienda prefabricada, que se arme con la rapidez de la mediagua”

Así también, Miguel Lawner, ex director de la desaparecida corporación de mejoramiento urbano, con una mirada igualmente crítica dijo en plataforma urbana.cl:

“Las mediaguas son una invención única en el mundo, un artículo al cual los chilenos echamos mano para encarar terremotos, maremotos, aludes, temporales, diluvios o cualquier catástrofe ocurrida en Parinacota o Pelluhue, en Chaitén o Tocopilla. Debutaron con motivo del terremoto de Chillán en 1939, y su popularidad emana desde ese cataclismo. No hay otro país en la Tierra que disponga de tal receta para encarar sus emergencias. Son un mentholatum infalible y nadie duda de su eficacia”.

Ante una ola de críticas inmediatas luego de unas semanas del terremoto (principalmente de parte de arquitectos de la PUC), el sacerdote Felipe Berrios, capellán de un techo para chile, dijo en Radio Cooperativa:

“Le digo públicamente a la Escuela de Arquitectura de la UC que si ellos son capaces de construir una casa con los mismos metros cuadrados, con el mismo grosor de madera y más barata, se la compramos felices, pero están acostumbrados a jugar con palitos de maquetas y hacer casas sin límites de metros cuadrados”

Con una visión similar, el arquitecto Pablo Allard, de la oficina ELEMENTAL, planteó en un blog de La tercera:

“…hasta el día de hoy, no existe una solución más económica, sólida, segura, transportable, versátil, reciclable y fácil de construir que la mediagua del Hogar de Cristo, y les digo, que cuando no queda otra opción que dormir bajo el rocío de la madrugada, la mediagua se hace más digna y necesaria que nunca…”

De igual manera, el arquitecto experto en eficiencia energética, Javier del Río dijo en el mismo periódico:

“hay que dedicarse a un nuevo diseño si es posible, la Hogar de Cristo del siglo XXI, la vara sin duda está muy alta…” y luego critica a las escuelas de arquitectura “…(las escuelas de arquitectura deberían ser) lugares donde todos los estudiantes asumen la realidad nacional en vez de estar jugando al pequeño arquitecto internacional: mediante copia de revistas, altos presupuestos, rarísimos programas tridimensionales, mucha farándula y mucha insostenibilidad…”

¿Es el estándar fijado en los años 90 aún suficiente en 2010 para responder al problema?  El principal fundamento de critica a las mediaguas es el hecho de que en muchas ocasiones terminan siendo casi una vivienda definitiva por muchos años pasada la emergencia, como ocurrió por ejemplo luego del terremoto de Tocopilla, y como ocurre en los campamentos día a día. Pero sin embargo, llegadas las lluvias, es innegable el valor provisorio que la solución posee, valor que en parte ha sido el que ha menguado las críticas a la solución.

Soluciones habitaciones de emergencia construidas por Un techo para Chile

Muchas han sido las soluciones que a lo largo de los años los arquitectos han propuesto para reemplazar a la mediagua, pero por alguna razón el modelo se sigue replicando. ¿Es su diseño producto de una progresiva y ajustada adaptación de un modelo funcional mínimo acorde con los tiempos de construcción y de uso requeridos, el cual es difícil de superar; o acaso hemos fracasado los arquitectos hasta hoy en la detección de las reales necesidades del caso para el contexto social y económico dado?

La necesidad de viviendas de emergencia luego del terremoto de 2010 comenzará a quedar atrás, pero es indispensable que desde ya la arquitectura se haga cargo de estudiar y implementar soluciones más óptimas para paliar las consecuencias de las inevitables emergencias por venir.

El terremoto de Chillan (1939) y la introducción de la arquitectura moderna en chile

A mediados del siglo XVIII los países de Europa occidental, impulsados por su avance en la técnica y los modos de producción, gatillan un proceso de desarrollo industrializado que luego se esparciría a todo el mundo en los siglos posteriores en lo que llamamos la revolución industrial. Como consecuencia de la industrialización y los cambios sociales y económicos que se produjeron (los cambios ambientales aún no se dejarían notar sino siglos después) la sociedad entera cambia vertiginosamente como nunca antes en la historia, generándose  nuevos cuestionamientos sociales y del modo en que nos relacionamos con nuestro entorno. Como respuesta a estos cambios se gesta, hacia finales del siglo XIX, la arquitectura moderna, la cual apoyada en las nuevas técnicas constructivas, la producción industrial, teorías estéticas y sociales pretende dar un enfoque totalmente nuevo a la disciplina; con el objetivo de provocar cambios profundos que la movieran de su estancamiento en antiguos valores estéticos y teóricos que ya no se adecuaban a los cambios que se estaban produciendo.

En chile, la arquitectura moderna hace su aparición recién hacia la segunda década del siglo XX. Esta primera modernidad la componían obras de casos aislados de arquitectos adelantados que trajeron de Europa los nuevos estilos del modernismo inicial. Arquitectos como Luciano Kulcewsky (actual edificio del colegio de arquitectos de Santiago- 1920) o bien Sergio Larraín García (edificio Oberpaur – 1929). Estas primeras obras “modernas” no eran sino una interpretación estética de las tendencias de la vanguardia europea, no estando los arquitectos realmente internalizados con la teoría que existía detrás del movimiento. Estas obras estaban más impulsadas por una estética que por una ética moderna.

Periódico de la fecha

Esto es, si lo pensamos, totalmente comprensible puesto que los cambios productivos y sociales antes mencionados recién se estaban comenzando a gestar  en el país a principio del siglo XX, doscientos años después de que ocurriesen en Europa. La transformación de la “cuestión social” en un tema político gatillado con las nuevas industrias como el salitre, el estallido de la segunda guerra mundial y la ascensión de los gobiernos radicales al poder iba a comenzar a provocar cambios importantes en chile. Pero sin duda el hecho clave que provocó la introducción de la modernidad arquitectónica en el país fue el terremoto de Chillan en 1939.

Este movimiento telúrico (8.3 richter) provocó la  destrucción de más de la mitad de las edificaciones de la ciudad de Chillan, junto con una ola de destrucción en todas las ciudades y pueblos aledaños. Concepción, Cauquenes,  Penco, y otras más fueron arrasados, provocando en total más de 30.000 muertos según cifras de la época. El uso generalizado del adobe y la quincha en la gran mayoría de las edificaciones de la zona, sumado al apego casi nulo a la norma edificatoria existente en el momento, produjeron una situación catastrófica de destrucción casi total de grandes áreas urbanas y la consiguiente desprotección de sus habitantes. Una situación curiosamente parecida a la tabula rasa que estaban postulando los arquitectos modernos como modo de borrar los esquemas urbanos pasados, cristalizados en las centenarias ciudades europeas y comenzar a construir de nuevo y de cero una ciudad y una sociedad mejor.

Esta situación atrajo la atención del afamado arquitecto Le corbusier, quien recién en 1933 había publicado su plan Ville Radieuse, donde proponía eliminar las cuadras centrales de París para construir de cero la nueva ciudad moderna, sin las ataduras de la trama existente. Esta ciudad “radiante” prometía una ocupación del terreno más eficiente otorgando una mayor calidad de vida a sus habitantes.

El afamado arquitecto

Le corbusier ofrece sus servicios para diseñar el nuevo plan de reconstrucción de Chillan siguiendo sus preceptos revolucionarios para la época. El viaje de Le Corbusier finalmente no se realiza, en parte por problemas de organización y también por la negativa de muchos arquitectos nacionales ante la llegada de un extranjero que propondría  visiones tan radicales en desmedro del diseño de procedencia nacional.

Sin embargo la reconstrucción de chillan, Concepción y los pueblos cercanos se realiza con una visión claramente influenciada por la arquitectura moderna. Esta fue realizada por un grupo de arquitectos chilenos, algunos muy jóvenes, influenciados indirectamente por las vanguardias europeas y con un acento en la eficiencia, la estandarización, la higiene y claramente la resistencia sísmica. La obra construida la podemos observar actualmente en la multitud de viviendas y edificios públicos existentes en Chillan, Concepción y la zona aledaña. La gran mayoría de estos edificios han resistido más de un sismo de gran intensidad sin el menor daño. Entre estos edificios podemos destacar: La catedral de Chillan (Hernan Larrain Herrazuriz -1950), El edificio de COPELEC (Juan Bochers-1960)y  Los tribunales de concepción (Orlando Torrealba- 1949), entre otros.

Podemos ver, sin embargo, que el proceso de implementación de esta nueva teoría arquitectónica no fue un traspaso de  los fundamentos modernos en su totalidad, sino que fue más bien un proceso de transacción entre la tradición y experiencia chilena con los nuevos procesos y optimización industriales modernos. De esta manera las viviendas tienen la estética, simpleza y racionalidad moderna; pero soslayan los conceptos de flexibilidad y ligereza en pos de una construcción con programa rígido, hiper-resistente y perdurable. Así mismo el urbanismo planeado despues del 39 tiene algunos conceptos modernos como el orden jerárquico de avenidas y las diagonales de conexión en Concepción; pero manteniendo las cuadras dameras y sus solares tradicionales.

Edificio de tribunales de Concepción

La historia nos dice que  siempre los hechos catastróficos y traumáticos -como lo ocurrido en Chillan en 1939- otorgan a la sociedad la posibilidad de mirar de frente sus problemas más profundos. Así como ocurrió con la arquitectura moderna luego de la revolución industrial, así como ocurrió con Chillan luego de 1939, tenemos hoy la posibilidad de ver de frente nuestros desafíos como sociedad y plantearnos soluciones que intenten darles respuesta.